Entrevista a Pablo Córdoba

¡Salta del Sillón!

Él es Pablo Córdoba. Un hombre dedicado a los temas que están en boca de todos, pero que pocos se atreven, a escribir desde el punto de vista católico:

Catalina Harkes, una joven de corazón inquieto lo entrevistó, para conocer a este hombre enamorado de la vida y de sus proyectos.

—(Catalina) Se cree que ayudar a otros a pensar sobre los temas fundamentales de la vida es una pérdida de tiempo. ¿Tiene caso sentido dedicar tu tiempo a esta tarea?

—(Pablo) Muy buena pregunta. Yo no me pregunto si tiene sentido dedicar tiempo a enseñarles a los jóvenes a vivir mejor… Ayudarles a conocerse, a conocer a Dios… Invitarlos a descubrir un sentido para sus vidas, ofrecerle ramilletes de esperanzas… Semillas de alegrías…

En caso en que no lo tuviera… Si mi esfuerzo fuera en vano, lo haría igual.

A ver si me explico mejor. Lo mío, es sembrar, depositar la semilla. Del resto se encarga Dios. No me preocupan los frutos, por que no son míos, sino Suyos (risas).

—(Catalina) Pero entonces, ¿qué te moviliza a hacerlo?

—(Pablo) Yo aún no he podido definir, pero encontré palabras de otro que, define claramente lo que me motiva:

“Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte…”

El poema es bellísimo, pero no lo recuerdo con exactitud.

—(Catalina) ¿Tuviste un “guía”, algún modelo que te indicara a seguir para vivir una verdadera vida cristiana?

—(Pablo) Sí, fui muy afortunado. Conocí a varias personas enamoradas de Cristo. Ellos me contagiaron este deseo por enamorarme yo también de Él.

Ojala, pueda algún día, contagiar a otros este deseo de Enamorarse de Cristo. Ojala despierte en muchos ansias por parecerse a Él, hasta llegar a ser otros Cristos.

—(Catalina) Cuéntame sobre este nuevo proyecto…¿De qué se trata?

—(Pablo) Te diría que es mi vida hecha proyecto. Se trata de llegar a muchos, muchísimas personas, por todos los medios que estén a mi alcance. ¡Todos!

Los libros en versión digital, los Audio-libros y la película. Sabiendo que todo, lo que hagamos por Él, será nada, comparado por lo que hace Cristo por nosotros.

—(Catalina) ¿Cuáles son tus expectativas puntuales?

—(Pablo) Sueño con llegar al corazón de miles de personas en todo el mundo y, si descubren vida en otros planetas, también me gustaría llegar a ellos.

—(Catalina) ¿Qué cosas te hacen ver que lo que estás haciendo da sus frutos?

—(Pablo) Los primeros frutos de mi trabajo, los veo en mi persona. Yo soy el primer beneficiario espiritual, al intentar vivir, lo que digo y lo que escribo.

Los frutos en los demás, no me toca a mí verlo. Le pertenecen a Dios.
Algunos en su afán de agradecer, me atribuyen esos frutos a mí. Yo siempre les aclaro, que es a Dios, a quien deben agradecer; y no a mí.

Él es quien toca los corazones de mis lectores. Él los moviliza a tomar decisiones acertadas, a cambiar de vida… Él los llena de esperanza y les infunde su amor.
Yo no soy más que un simple instrumento Suyo.

—(Catalina) Hay mucha gente con talentos, pero por diferentes miedos no se animan a hacerlos producir. ¿Qué les diría?

– (Pablo) Es normal que uno sienta miedo (risas). Yo lo he sentido y muchas veces lo vuelvo a sentir. Inclusive es normal que digamos que no, por culpa de esos miedos.

Permíteme una pregunta para los lectores, ¿Eres acaso uno de esos que por comodidad, por miedo o por pereza no pones a producir tus talentos?
Si es así. ¡Salta del Sillón! ¡Decídete por Cristo! ¡NO TENGAS MIEDO!

— (Catalina) ¿Alguna vez los prejuicios (que se podrían generar por tu trabajo) te detuvieron en algún proyecto?

—(Pablo) Sí. El prejuicio es una opinión a cerca de algo que se desconoce. Son afirmaciones que hacemos sin haber elaborado un juicio previo. Y muchas veces me han detenido.

En el fondo es una falta de confianza en la Providencia. Una falta de confianza en Dios. Un acto de soberbia que lo excluye del proyecto. Sin Él, cualquier prejuicio te vence.

En cambio, cuando Dios es parte de ese proyecto… Tu alma se llena de ilusiones, estás como enamorado… y los prejuicios desaparecen.

Si alguna vez tu cabeza se llena de excusas para dejar de lado un proyecto vinculado con Cristo, yo te invito a que no les des cabida. ¡Dios quiere que lo BEAS, con “B” larga.

—(Catalina) ¿Cómo que lo bea con “b” larga?

—(Pablo) (risas…) Quiere que los Busques, que lo Encuentres, que lo Ames y que lo Sigas.
¡Eso es todo! Lo demás… lo demás es puro cuento.

Ahora anda, dile Sí al Señor de la vida. ¡Entrégate sin miedos! ¡Que no te detengan los prejuicios ni los miedos! ¡Dile a Cristo que sí! Y, en adelante, no te hagas más problemas.
Muchas gracias.