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«Que la Iglesia no se meta en mi cama…». «Que no me diga a mí lo que debo hacer con mi sexualidad…». «Yo con mi sexualidad hago lo que quiero…»
Suele escucharse en alguna reunión familiar o en la calle. Y es verdad.
La Iglesia no puede prohibirnos… ni decirnos lo que debemos hacer o dejar de hacer en nuestra intimidad, pero de allí a que no tenga nada que decir sobre la sexualidad… ¿A ti qué te parece?

Un fuerte abrazo,

Pablo Córdoba

Tu amigo escritor