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Te cuento como surgió esta oración:
Hacía unas semanas que Andrés y Noemí esperaban un nuevo hijo. Por cautela no le habían contado nada a su hija de cinco, ni a sus padres que viven en Argentina, de donde emigraron después de contraer matrimonio.
Durante la comunicación telefónica Andrés se manifestó algo nervioso, preocupado… lo común a cualquiera en esa situación.
Te prometo que en estos días armo una nueva comunidad, para que junto a otros padres «asustados» pudan encomendar sus nuevos hijos a María. -fue mi cómoda respuesta. Y continué hablando de otros temas.
Al la mañana siguiente, mi amigo volvío a llamarme. Esta vez desde el hospital.
-Sabes que la Noe, perdió el bebéEstá bien de salud, pero estamos tristes… la noto preocupada… dolida. Yo también estoy bajoneado.
Me recordo la comunicación de la noche anterior.
Yo no tenía palabras para su desconsuelo… Solo atiné a decirle que confiara en Dios y que acompañara a su esposa. Algún día se reencontrán con ese hijo, que ahora vive cerca del Padre -le recordé.
Para cumplir mi promesa y salvar mi deuda he decidido hacer este espacio de oración para rezar por ese hijo y, junto a él, por todos los hijos con quienes algún día nos abrazaremos en un abrazo eterno.
Te invito a participar… rezando. La idea es siempre la misma: Rezar y, al hacerlo, rezar también por otros matrimonios que esperan reencontrarse con sus hijos en un abrazo eterno.

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