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Autor:
Pablo Córdoba
Cuando pensamos en nuestro trabajo, nos suele faltar iniciativa a la hora de encontrar los motivos para hacerlo mejor o para convertirlo en un servicio hacia los demás. Así perdemos la ocasión de desarrollar en el trabajo virtudes humanas como la honradez, la generosidad, la laboriosidad, el optimismo, la tenacidad…
¡Después nos quejamos de que en el mercado laboral no están dadas las condiciones para trabajar en modo digno y humano! Sin darnos cuenta de que es el hombre quien le otorga dignidad al trabajo, el cual se hace más humano cuanto mejor está acabado, con competencia técnica y profesional, con perfección humana y espíritu de servicio.
Toda labor se convierte, entonces, en ocasión de crecimiento personal, en vínculo de unión con los demás, en motivo de inserción social, en fuente de sustento familiar, en medio para el progreso de la comunidad. Trabajando de esta manera, el hombre puede vivir el gran privilegio de amar a los demás y trascender lo económico y mundano.
“El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor”. Le devuelve al hombre el sentido de su existencia: amar a Dios y a los demás hombres. En este contexto, tu trabajo y el mío será tanto más digno, cuanto con más amor lo realicemos.
El amor, en lo más profundo de su naturaleza, implica un darse. Es salir de uno y darse al otro. El trabajo tiene que ver con el amor en la medida en que nos demos a los demás. Darse en el trabajo significa poner a disposición de los demás lo mejor que tenemos –dentro de nuestras limitaciones–, los mejores productos, el mejor servicio, la mejor atención. Significa pensar un poco más en los destinatarios, reflexionando ante todo en lo que ellos necesitan y esperan de nosotros.

¿No es acaso una manera de cumplir con el mandamiento del amor al prójimo? Entonces… Si fue Cristo quien lo dijo, ¿qué esperas para cambiar de actitud en tu trabajo?
Quizás hoy, en medio de tantas dificultades laborales, cueste entender al trabajo como un servicio dignificado por el amor, como un camino de salvación personal; pero no te dejes engañar: el trabajo tiene mucho que ver con el amor. ¡Mucho!

Quiero sentirme mejor en mi lugar de trabajo