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Autor: Pablo Córdoba

Justamente porque te ama permite tus padecimientos. Tendrás que aprender a convivir con esa cuota de dolor, sea mucha o poca, que permite que padezcas. “Si es así, preferiría que no me quiera”, te estarás diciendo.

Si la enfermedad te llevó a replantearte la vida; si la muerte liberó al ser querido de la angustia; si el desempleo te abrió a la providencia… fue porque era mejor que así sucediera. De lo contrario, Dios no lo hubiera permitido.