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– Señor, faltan unos días para que finalice el año y yo recién caigo en la cuenta de que es que el nuevo año está por venir.
Es que ando tan a las corridas. Tengo tantos asuntos pendientes: que el trabajo, la familia… Además… este año fue fatal, ¡estoy tan cansado!
–Por eso mismo, hijo mío. Por eso mismo…
–Además debo conseguir la carne, comprar las bebidas… Y con lo caro que están las cosas este año. ¡Tengo algunas deudas! Tú sabes…
–Por eso mismo, hijo mío. Por eso mismo…
–Tú sabes que las cosas no andan bien con mi esposa. Está distante, indiferente. Ella por su lado, yo por el mío. Y mis niños, Señor… ¡están tan grandes!
–Por eso mismo, hijo mío. Por eso mismo…
–Y encima Tú. Tú que me sigues buscando. Me traes el recuerdo de mi padre a la memoria. Y la voz de mi madre que me llama en el silencio…
–Por eso mismo, hijo mío. Por eso mismo…
–Yo sigo siendo el indiferente de siempre. El mismo que el año pasado, te prometió y que no cumplió…
Cada año te digo: el año próximo. Para el siguiente año, decirte: este no, el que viene.

–Por eso mismo, hijo mío. Porque tienes un corazón dolido, porque estás cansado, lleno de rencores sin sentido…
–Yo no soy para estas cosas… Si hace años que no voy a la Iglesia y muchos más que no me confieso… ¿Tú estarías dispuesto a perdonarme?
–Todos y cada uno de tus pecados. Desde los más grandes, hasta lo más pequeños. Los que cometiste en tu juventud y los que estás cometiendo ahora, que estás casado y tienes hijos.
–¿Todos?
–Todos y cada uno de ellos. Te estoy invitando a la conversión. Porque quiero sanar tus heridas. ¡Quiero verte feliz!
Busca un Sacerdote y dime a través suyo, tus pecados que Yo, a través suyo, te daré mi perdón y mi consuelo.
–Y si ahora no encuentro un Cura… ¿lo podremos dejar para la próxima? Para que pueda hacer las cosas con más tiempo…Prepararme mejor… ¿Tú sabes cómo soy? No me gusta hacer las cosas a las apuradas…
Te prometo que en el año que comienza me confieso, y comienzo una Vida Nueva.
–Por eso mismo, hijo mío… Tal vez el próximo año, no puedas decirme: «este año no, el próximo».
Con el corazón te deseo un Feliz Año Nuevo.
Pablo Córdoba