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Después de compartir la última cena con sus discípulos, sabiendo que estaba pronto a morir, Jesús fue al monte de los olivos a rezar: “Al llegar al lugar, se adelantó un poco y cayó en tierra, suplicando que, si era posible, no tuviera que pasar por aquella prueba.
Decía: Padre; para Ti todo es posible; aparta de mí este dolor. Pero no: no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Marcos 14, 35-37.
Aceptación y entrega son las claves para recibir, ¡la vida en recompensa! Aceptar las cosas como son. Pedir ayuda a Dios y salir a buscar en los otros «Su respuesta».
Todo será distinto. Habrá que incorporar cosas nuevas: rehabilitación, diálisis, remedios, dieta… Hacélas parte de tu vida como si fueran un trabajo, un deporte, un recreo… Un lugar de encuentro.
Aunque no quieras hacer tratamiento, recibir visitas, volver al trabajo, a la Universidad o la Escuela… Será mejor que vuelvas.
Quieres aprender más sobre el dolor: Lee mi libro: «Cómo Recuperar la Esperanza».