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Cuando no esté más a tu lado

Me estaba quitando la campera en el momento que veo entrar a mi madre en el comedor. Yo estaba pensando en mis asuntos, alcé la vista y la salude. Traía un plato de comida.
Ha pasado mucho tiempo. No recuerdo si ese plato era de frijoles o de lentejas. Eso no importa ahora. Tampoco importó en ese momento.
Hasta el día de hoy, tengo presente su rostro, mientras permaneció al frente mío y en silencio. ¿Cómo olvidar su sonrisa? ¿Cómo olvidarme del cariño que me ofrecía? Ninguna otra persona volvería a mirarme de esa manera.
Ella deseaba que me acercara a darle un beso. Un relámpago duró la espera. Comprendió que no la besaría. Sin mudar la sonrisa de sus labios, dejó el plato sobre la mesa.
No le devolví la sonrisa. No le dirigí siquiera una mirada. Antes de que me ofreciera “eso” que supuestamente sería mi cena, le dije que ya había comido.
Ha pasado el tiempo… No recuerdo si aquella noche, antes de dormir, me despedí de ella. O si al menos al alejarme murmuré un “adiós”. No lo recuerdo. Sí recuerdo, en cambio, sus ojos cansados, que me dijeron: “Hasta mañana”.
Algún día no estará mas a tu lado. De su afecto… sólo quedarán dulces recuerdos. Entonces, cuando no recuerdes si aquel plato era de frijoles o de lentejas, recordarás su sonrisa y tu alma se llenará de lágrimas de agradecimiento.
¡Será triste que, en ese momento, quieras darle un beso y no puedas! Pero más lamentable será, si ahora que puedes besarla… no lo haces.
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