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–¿Me podés explicar un poco eso del BEAS?
–Empecemos por la “B” larga: Buscar a Cristo.
–¿Dónde?
–Ve a buscar a Jesús sacramentado.
–¿Qué quiere decir sacramentado?
–Quiere decir que Cristo, a pesar de ser Dios, se rebajó por amor hasta hacerse uno de ustedes. «Bajó y abrazó y se dejó abrazar…», tal como lo decía la canción que recordaste con tu ángel de la guarda.
–¿La del comienzo?
–Sí. Ese Dios, que se hizo niño, que predicó, que venció a la muerte y resucitó, vuelve a encarnarse en la Eucaristía. A eso se le llama Jesús Sacramentado. Signo visible, sensible y permanente, puesto a tu disposición y a la de todos los seres humanos, para que puedan tratar al Hijo de Dios personalmente. Siendo Dios se hizo hombre y, habiendo resucitado, se escondió detrás de un pedacito de pan y de un poco de vino para que lo puedas tener entre tus manos, tus labios y tu corazón.
–¿Cómo puede ser posible?
–Por el milagro de la transubstanciación, que consiste en la conversión de las sustancias del pan y del vino en cuerpo y sangre de Cristo. Algo que sólo Dios, para el que todo es posible, puede hacer. La hostia, ese pedacito de pan, y el vino mantienen la misma apariencia y la misma forma, pero ya no son pan y vino; sino, cuerpo y sangre de Cristo.
–Comprendo. Es algo simbólico. Algo que representa a Cristo, como el Papa…
–No. No es simbólico ni lo representa. En la Eucaristía, bajo las apariencia del pan y el vino, está Cristo realmente presente con su Cuerpo y su Sangre, su Alma y su Divinidad. Verdadero hombre y verdadero Dios vivo, pero sacramentado. Escondido…
Deberás buscar al Cristo resucitado. No, a un hombre de carne y hueso. Cristo es el mismo: ayer, hoy y siempre… Sólo que cambió de estado y ahora está Sacramentado.
Creías que estaba en la imagen del Templo y que el Sagrario no había nada. Parece que está crucificado, pero en realidad está en Sagrario, sacramentado y vivo.
¿No te terminas de convencer? Andá hasta una Iglesia, buscá el Sagrario y arrodilláte ante el Cristo Sacramentado. Hablále con el corazón. Vas a ver que te contesta. Haz la prueba.
Pablo Córdoba.
Del e-book: Cristo quiere que lo beas (con b)
Colección Parate y Pensá