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–Estoy a tu disposición –me dijo mi ángel de la guarda. A la espera de que me pidas favores, para hacerlos de inmediato, siempre que sea lo que más te convenga.
–Bueno, muchas gracias. La verdad que tu presencia me tranquiliza. Está bueno. Pero quiero que todo esto se termine y que volvamos pronto a casa. Me siento solo y tengo miedo.
–Tranquilo que ya pasó el peligro. Aquí no hay a quién temerle. Además, no hay motivos para sentir soledad. Estás muy bien acompañado. Ya verás que no eres la única persona en este universo.
–¿De qué me estás hablando? Acabemos con la broma y volvamos, por favor. Como broma estuvo divertido. Ya fue suficiente. Quiero comprobar de una vez por todas que fue una pesadilla. ¡Quiero que termine todo esto! ¡Quiero irme a mi casa! –grité alarmado.
No me contestó. No entendía nada. ¿Cómo que me quedara tranquilo porque había pasado el peligro…?
No sé cuánto tiempo pasé pensando en lo que me había dicho el joven alado. Quién sabe si fue un día, un mes o un año entero. Había perdido la noción del tiempo. “Aquí no hay noción de nada, ni de tiempo ni de espacio –pensé”.

Tanto tú como yo tenemos un ángel de la guarda. Un compañero, que es mucho más inteligente que nosotros, que tiene la misión de protegernos; pero que no tiene nombre. Tendrás que dárselo. Elige tú el que quieras.

Recuerda que si bien puede leer lo que estás pensando, siempre es mejor que le hables con la boca.
Trátalo con toda confianza, como se trata a un amigo del alma. Cuéntale tus cosas, tus problemas y preocupaciones… lo que tengas ganas.
“¿Cómo sabré que me escucha?” –te preguntarás. Ya verás que, durante el día, él te irá haciendo pequeños favores. Suelen ser cosas sencillas: te despertará; te traerá buenos recuerdos y aquellas palabras que te falten en el examen…
Es un amigo incondicional que, Dios ha puesto para que te ayude en tus tareas diarias, pero fundamentalmente, para que no pierdas en tu camino de regreso al Reino.
Si deseas conoce más, puedes hacerlo consiguiendo el libro: Cómo Encontrarte con Dios. En ese libro, además de hablar de Dios, hablo de los ángeles y en particular sobre los ángeles de la Guarda. Tu custodio, ¿no te gustaría saber de él?