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Progreso de Tópico:
Ubica al trabajo en su lugar

Hacía algunos años que trabajaba como productor de servicios en una multinacional. Aún no me habían ascendido. Pero no importaba: tenía empleo. Peor era la calle y la humillación de ser un desocupado más. 

La empresa era líder mundial en varios rubros, daba ganancias por millones de dólares que vaya a saber uno… en qué se gastaban o quiénes los gastarían.  

Jamás me había preguntado: ¿Para quién trabajo? Ni para qué trabajaba.

Estaba más preocupado por la combinación de colores en mi vestimenta que por encontrar respuestas a estas preguntas.  

Soñaba con hacer carrera. Lograr un buen pasar económico y forjarme un gran futuro financiero.

Quería llegar a lo más alto, pero jamás me había detenido a pensar si, gastar mi vida en ese esfuerzo, valdría la pena.

Después de todo, recibía un salario justo. Justo lo necesario para cubrir la hipoteca bancaria, las cuotas de la moto y las tarjetas de créditos. 

¿Qué otra cosa podía esperar de mi trabajo? Si el trabajo sirve para ganar dinero y para que, con ese dinero, uno se pueda dar con la mayor cantidad de gustos posibles.  

Mi novia también trabajaba y según habíamos acordado, cada uno decidía sobre sus ingresos y cubría sus gastos personales y entre ambos pagaríamos los propios de la convivencia.        

Mientras tanto, yo ahorraba para el verano. Un sueño de juventud, que haría realidad antes de llegar a los treinta.

       

Reflexión

Y tú, ¿para quién trabajas? ¿Perjudicas a alguien con tu trabajo?        

¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Será ganar dinero lo único o el trabajo encierra otros aspectos más importantes aún? ¿Vale la pena gastar la vida en forjar una carrera, un éxito empresarial o una fortuna? 

¿No hay asuntos más importantes que estás relegando?

Si te pregunto por tus aspiraciones. Me dirás que quieres ser feliz. Y si te pregunto, ¿qué haces para lograrlo, cuánto tiempo dedicas a tu felicidad, ¿qué me dirías?         

Si te pregunto en que gastas la mayoría de tu tiempo. En trabajar, –será seguramente tu respuesta–. ¿Entonces? ¿Deseas ser feliz o solo buscas dinero y hacer carrera?

Si te pregunto por tus prioridades, me dirás que primero está la familia y después el trabajo. Pero si te pregunto a quién le dedicas más tiempo, ¿qué me dirías?

¿A quién le entregas tus mejores sonrisas? ¿Con quién eres más paciente, con tu cónyuge, tus hijos o con tu jefe, tus clientes, tus alumnos…? ¿Dónde eres más servicial: en casa o en la oficina?  

Seguro que si te pregunto por qué sales a trabajar o por qué trabajas todo el día, me dirás que es por necesidad. Y debe ser verdad, pero, ¿qué es lo que realmente necesitas para ser feliz?  

¿Vale la pena gastar la vida así? ¿No habrás caído en una trampa? ¿No será que ese trabajo que comenzó siendo full time es ahora full life y lejos de trabajar para vivir, estás viviendo para trabajar? 

Quieres ser feliz. Te importa la vida afectiva y familiar, cultivar valores, pero te la pasas trabajando, entonces te quedas sin tiempo para ser feliz. ¡Aquí está la trampa! ¿No te parece?  

¿De qué sirven la portátil, el coche nuevo… si para pagarlos cediste el tiempo de estar con tu familia? ¿De qué te sirve el móvil, si a cambio has perdido el tiempo para comunicarte con Dios?

Siento un gran cariño por ti, aunque no me conozcas. Te amo de un modo superior al amor de la Tierra, por eso te invito a no cometer los errores que yo cometí en vida. ¡Déjate ayudar!    

Piensa en tus metas

Seguramente tienes un sueño, un proyecto, una aspiración laboral, profesional, empresarial. Está muy bien que así sea.

Te invito a pensar en lo que ya has realizado por alcanzar ese sueño: estudios, esfuerzos, dinero, años de dedicación…

Sería muy bueno si puedes tomar papel y lápiz y hacer un diagrama, una ilustración o una línea del tiempo. De esta manera te será más sencillo dimensionar, tomar noción de los recursos y el tiempo utilizado tras esta meta.

Ahora, te animo a pensar en aquellos otros aspectos importantes de tu vida que dejaste a un costado, por perseguir esta meta.

¿Tienes la sensación de que mientras todo esto acontecía, tu vida pasaba a un costado?

¿No crees acaso que este sueño o proyecto ocupa un lugar muy preponderante en tu vida? 

¿Hay otros aspectos de tu vida que estás relegando?

Y luego a preguntarte con sinceridad:

¿Vale la pena mantener este orden de prioridades?

¿No será acaso conveniente replantearte el orden de tus prioridades?

¿Crees que según el plan que vienes siguiendo llegaras a gozar de la verdadera felicidad?

¿Realmente crees que con esta hoja de ruta, llegarás a la FELICIDAD como destino final?

Comienza a salir de tu trampa

Piensa y analiza tu agenda semanal. Tu día a día. Revisa los horarios, las reuniones, los eventos sociales, los familiares… las horas de descanso. Toma dimensión del tiempo que pasas cerca o lejos de tus afectos. 

¿Has descubierto dónde está tu trampa?

¿Te gustaría salir de ella para ganar más tiempo para tu vida interior, para cultivar tu personalidad y mejorar tus vínculos familiares?

Te invito a pensar y definir acciones concretas que te permitan, a partir de mañana, comenzar a salir de esa trampa:

A partir de mañana voy a …

Dejaré de asistir a …

Invitaré a …

Cambiaré esta actividad por…

En lugar de inscribirme en tal curso, voy a…

En vez de juntarme con…. voy a juntarme con…

 

Tal vez haya algo en que te pueda ayudar. Cuenta conmigo.