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Para armar el rompecabezas de tu vida

La conversación había llegado a una instancia sin retorno, cuando con ansiedad respondí:
–¿La fe –pregunté en voz baja– es la pieza que falta para aceptar y entender lo que por el momento no comprendo?
–Así es. Y esa pieza soy yo –afirmó una mujer madura y segura de lo que estaba diciendo. Era la Fe–. Yo soy el ingrediente que le falta a la receta del conocimiento moderno. Sólo desde la fe podrás comprender lo dicho anteriormente.
Soy precisamente quien dará las repuestas a todos tus interrogantes y la solución a todos tus problemas.
–Si es así; empezaré a preguntar ahora mismo. Tengo tantas dudas y tantos
miedos…
–Shh… mientras estés conmigo, no hay motivos para tenerle miedo ni a la vida ni a la muerte… menos a tus dudas de fe.
–De acuerdo. Ahora, ¿por qué insiste tanto el Amor con el tema de Dios?; si a mí nunca me interesó ese tema. ¿para qué complicarme la existencia? Prefiero pasarlo por alto. A ver si me pide que cambie. Demasiados problemas tengo…
–Aunque nunca quisiste sintonizar con Dios, desde que tienes uso de razón hay algo en tu interior que te dice lo que está bien y lo que está mal, ¿verdad?, y eso siempre te ha preocupado.
–Tal vez.
–¿Esto quiere decir que, antes de que el Amor te planteara el tema, vos tenías la noción en tu conciencia de que hay un Ser Superior que rige la vida de las personas?
Ahora, tu momento de reflexión:
Creías que nunca ibas a encontrar respuestas a tus problemas. ¿No te alegra saber que hay solución?
Te aseguro, que dejándote iluminar por la luz de la fe encontrarás la salida de tus laberintos. Dios es el único que te puede iluminar; siempre y cuando tenga tu aval. Necesita de tu autorización, tu permiso.

No importa si nunca te interesó saber de Dios, si quieres pasarlo por alto, si lo venís ignorando. Probablemente lo haces para no complicarte la vida… Pero, ¿podría estar tu vida más complicada? ¿No te gustaría encontrar la salida? Entonces, ¿qué esperas para dejarte iluminar?

¿No será la fe, la pieza que falta en el rompecabezas de tu vida? El ingrediente que falta en la receta de tu felicidad.
Pablo Córdoba
Tu amigo escritor