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Cuando viví en Alaska, conocí a una anciana, delgada de ojos celestes y pelo color nieve que, siempre tenía en su rostro una sonrisa. Una hermosa sonrisa.
Esta mujer vivía sola, en una casa pequeña, algo alejada de la ciudad.
A las limitaciones propias de su edad, había que sumarle las dificultades de la soledad y de un clima hostil.
Sus días eran monótonos, al parecer muy aburridos, pero sucedía todo lo contrario. Yo recuerdo a la Sra. Wilda como una mujer feliz. ¡Muy feliz!
En una de las lecciones del E-Curso: 5 Claves para ser Feliz, cuento cual es el secreto que mantenía siempre contenta a la Sra. Wilda.
Si quieres conocer su secreto y tú también ser tan feliz como fue esta bellísima señora te invito a suscribirte del E-Curso de manera GRATUITA, haciendo clic aquí

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