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Pregunta: Joven universitaria
Responde: Pablo Córdoba
Hola Pablo:

De casualidad, buscando en google otras cosas, entré a tu página. Está muy interesante. Aunque al principio me chocaron algunos dichos tuyos. Yo no soy muy practicante, que digamos. Me refiero a que estoy bautizada, hice la comunión pero hace años que no me confieso ni voy a Misa.
La cosa es que me setí identificada con una consulta de una joven que le faltan materias para recibirse, igual que a mí. Bueno en realidad a mí me faltan alguna más, pero ya no tengo ganas de seguir estudiando.
Tengo un buen trabajo, gano muy bien y la verdad es que ya no tengo ganas de volver a la Facultad. Tú sabes, los profesores, los exámenes, las presiones…
Ya no tengo ganas ni fuerzas para retomar los estudios, pero leyendo tu consejo, me reanimé. Tenés razón. A mi me pasa lo mismo… Me podrías decir como hago para rotomar mis estudios, ¿de dónde saco fuerzas?
Te agradezco de antemano. Visitaré la página para ver mi respuesta. Estoy ansiosa por escucharte. Lau

Amiga:

Gracias por tu visita y por tus palabras de aliento. Me alegra saber de que mi trabajo te ha ayudado a encontrar brillos nuevos en tu vida, renovar esperanzas y replantearte el tema del estudio.
Me dices que eres una católica alejada de la Iglesia y de los Sacramentos… Pues nada. No hay problemas.
Me preguntas en concreto de dónde sacar fuerzas.
De Cristo, es mi respuesta.
Y ¿Qué debo hacer para lograrlo? -será tu segunda pregunta.
Lo primero una buena Confesión… Sólo con ella se mata el orgullo personal.
Una Confesión de rodillas, pidiendo perdón a Dios por el tiempo desaprovechado… por la falta de valentía, de constancia… por haberte dejado vencer por el desánimo y por favor… Sin miedos ni excusas, por que a Dios nadie lo engaña.
Allí, al mismo tiempo, recibirás las fuerzas y el ánimo para poner lo medios y sacar adelante tus estudios.
¿Y después, qué hago? -será tu tercer pregunta.
A poner los medios, es mi respuesta.
Para comenzar, me parece que lo más conveniente sería elegir una materia, una fecha de examen y “conseguir las horas de estudios necesarias” y ponerse a estudiar.
Tú resolverás el modo de conseguir horas de estudio. Serán los fines de semana, los sábados… Tú verás resolverás cuándo. No creo que haga falta renunciar a tu empleo. Quizá ver la posibilidad de trabajar menos horas por un tiempo… Tú verás cómo.
Debes tener presente que:

Cada vez que vuelvas a ser estudiante, estarás venciendo a tu orgullo: en cada trámite, cada fila, cada espera… Allí es donde se da la verdadera batalla, el resto, tú y yo sabemos, que se resuelve con estudio y algo de suerte.
Cuando aflore en tu interior esa joven orgullosa y caprichosa que te mantiene atrapada y te sugiera que no, que no sigas que bajes los brazos, que no estudies, por que no lo necesitas…
Cuando alguien te diga que no se puede, que no vale la pena… que no te hace falta, que ya has hecho suficiente…que esto que lo otro…
Te lavas la cara, te miras al espejo y con una firme sonrisa dices: Por tí Señor, que me diste estos talentos, por tí papá, por tí mamá, por tí abuela… y te vas a la Universidad, pisoteando en cada pisada, ese orgullo de nena caprichosa que no te deja ser la mujer que llevas adentro.

Pablo Córdoba.