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Pregunta: Anónima
Responde: Pablo Córdoba
 
Hola Pablo, espero te encuentres bien, lleno de trabajo me imagino. Pues fíjate que quiero contarte algo para que me saques de duda.
Tengo 12 años de estar separada de mi ex-esposo con divorcio, y todo. Resulta que a estas alturas me ha salido un enamorado que es muy buena persona. Lo conozco muy bien. Él dice que podemos llevar una relación seriamente.
Mi pregunta es Pablo, si yo entablo una relación con él, ¿estaría cometiendo adulterio sí o no? Me siento un poco confundida en ese aspecto por fa ayúdame explicándome la situación.
Otra cosita si, se diera el caso de llevar esa relación, ¿podría yo seguir en la iglesia y ayudando a la iglesis?. Espero tu respuesta. Saludos

Estimada amiga:

Agradezco confíe en mi, que no soy Sacerdote, teólogo ni autoridad eclesiástica, una pregunta personal y tan delicada.

Me dices que llevas 12 años de separada y que tienes el divorcio civil, pues en rigor de verdad, eso no afecta en nada a tu matrimonio celebrado en la Iglesia Católica. En concreto, para Dios y su Iglesia, aún permaneces casada con el hombre del que has separado y divorciado en lo civil. Son dos esferas diferentes.

Por otra parte, al casarte con tu esposo, también te “casaste” con Cristo. Ese vínculo y esa promesa de amor y fidelidad, permanece vigente porque tu matrimonio, si bien fue disuelto en lo civil, no fue disuelto en lo religioso. Por la sencilla razón de que no existe para el matrimonio católico la disolución o el divorcio.

Para que no queden dudas, no existe el divorcio en la Iglesia católica, existe la declaración de la nulidad del matrimonio y la posibilidad, para casos extremos, de la separación de los cónyuges, pero bajo ninguna circunstancia existe el divorcio.

Aclarado este punto, estás en condiciones de comprender que: si tú tienes una relación de noviazgo con un hombre, te casas por civil con él o te van a convivir bajo el mismo techo, entras en adulterio.

Mientras permanezcas en esa situación. Es decir mientras mantengas relaciones amorosas con otro hombre distinto de tu esposo (inclusive si estás divorciada) no podrás acceder al Sacramento de la Comunión porque estarías en pecado grave.

En cambio, SÍ podrás asistir a Misa, rezar, hacer adoración al Santísimo y participar de todo tipo de actividades parroquiales y de beneficencia… Sólo estarás excluida de la Comunión Sacramental. De recibir a Cristo bajo las especies del pan y del vino.

Tal como en el momento en que decidiste casarte con tu esposo por Iglesia, ahora también, eres LIBRE de tomar la decisión que consideres más adecuada.

Por mi parte, solo me gustaría decirte que decidas, lo que decidas NO TE ALEJES de la Iglesia. Sigue participando, no dejes de asistir a la Misa, mantiene tus momentos de oración, de diálogo íntimo con Cristo y no te sientas discriminada. Por que la Iglesia en ningún momento te discrimina.

No es la Iglesia la que margina, sino los hombres los que tomamos decisiones equivocadas y luego no queremos asumir las consecuencias de nuestros errores. Somos nosotros lo que con nuestros comportamientos nos alejamos de los designios de Dios.

Probablemente te estarás diciendo: “pero esto algún día a de cambiar, cada vez son más los divorciados y vueltos a casar, ya llegará un Papa más flexible que cambie de opinión…”

Fue Cristo quien dijo que: la mujer que abandone a su esposo y se junte con otro comete adulterio y que aquel que se junte con esta, también. Fue el mismo Cristo en persona, quien mandó al hombre a no separar lo que Dios a unido.

Es un mandato divino, dado por el mismo Cristo en persona. No es ocurrencia ni capricho de ningún Papa, de un Concilio ni de ningún santo. Es mandato de Cristo. Por eso te digo que esto no cambiará, por la sencilla razón de que Dios no se equivoca ni cambia de opinión.

Espero haberte ayudado con mi respuesta y análisis.

Pablo Córdoba.


P/D:
si alguien quiere dar su opinión, inclusive en desacuerdo con el decir y las enseñanzas de la Iglesia, puede hacerlo en Comentarios. Sólo le pido, para que yo lo deje publicado que lo haga respetuosamente y sin agresiones.