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Pablo:
Leí tu libro sobre el dolor ¡Seguí Remando! Me lo regaló mi hermana. Me gustó muchísimo, pero sobre todo me hizo mucho bien. Yo había leído otros libros para personas con enfermedades, pero el tuyo es diferente. Bien concreto, directo y sobre todo lleno de consejos para poner en práctica. Gracias por tu trabajo.
Bueno, el motivo de mi mail es para pedirte un consejo u orientación. Resulta que, desde que tuve el accidente, estoy en sillas de ruedas. Fue muy duro, sobre todo al comienzo, pero ya estoy mucho mejor. Si se puede decir de alguna manera.
Uno de mis mayores dolores, de esta nueva situación, es que ya no puedo acompañar a mis hijos como antes. Tengo tres varones, doce, nueve y seis años. Ya no puedo andar en bicicletas, como antes, ni jugar a la pelota. A veces, me dan ganas de llora de impotencia.

¿Qué me podés decir, si es que tenés algo algo para decirme?

Muchas gracias, Jorge M.

Estimado Jorge:
Agradezco y valoro tus palabras de aliento sobre mi trabajo. Me hace mucho bien saber que como te ha ayudado a ti, está ayudando a muchas personas a descubrir brillos nuevos a pesar de los dolores.
Vayamos ahora a tu consulta.
Comprendo tu dolor, tu impotencia. Pero, como digo en el libro, el punto de partida es aceptar la nueva realidad y adaptarse a ella. Tu nueva situacion te impide realizar determinadas cosas que antes hacías con tus hijos, como andar en bicicleta o jugar a la pelota… ¿Y qué?
Hay muchas otras cosas, mucho más importantes que puedes hacer junto a tus hijos, como dialogar, reír, llorar, emocionarte, educarlos, enseñarles a vivir… en una palabra: AMARLOS.
Ya no puedes jugar a la pelota con ellos, pero sí le puedes enseñar a ser buenas personas, a vivir virtudes como la generosidad, la tenacidad, la templanza, todo desde tu silla de ruedas.
No podrás andar en bicicleta junto a ellos, pero podrás acompañarlos en su crecimiento personal, podrás hablarle de sexualidad, del amor, prepararlos para su adolescencia y juventud y, algo que les será muy útil: enseñarle con tu ejemplo a superar las situaciones difíciles de la vida.
Te aseguro que con el tiempo valorarán mucho más todas estás cosas que como padre, puedes y debes hacer por tus hijos.
Como dice el libro: Solemos ver aquello que no podemos hacer, y perdemos de vista las infinitas posibilidades que nos aguardan a al vuelta de la esquina.
Envía de mi parte un fuerte abrazo para tus hijos, Pablo Córdoba.