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Consulta: hombre de 40 años con problemas conyugales
Responde: Pablo Córdoba – Orientador Personal
Hola Pablo, te escribo por que estoy desesperado. No aguanto más. LLevo varios años de casado, tengo dos hijos… ¡Y me quiero separar!
También tengo una hija fuera de mi matrimonio. Pero ese no es el problema. El problema es que mi esposa desde hace varios meses, se le ha dado por la juerga. Sale de noche y a veces regresa ebria.
Sí, parece mentira pero cuando los niños duermen se levanta y se va por allí, según ella con amigas. Igual yo descubrí unos mensajes de textos en su celular de otro hombre.
Todo empezó cuando le conté que había conocido a mi hija. En ese momento ella lo aceptó sin mayores problemas, porque comprobó que todo sucedió antes de que nos casáramos, cuando éramos novios.
Como verás, mi matrimonio ya está arruinado. No siento nada por ella. No deseo tener relaciones sexuales. No puedo ni verla.
Yo quiero preguntarte: ¿Cuál es el límite? ¿Hasta cuándo tengo que aguantar que vuelva a casa ebria? ¿Debo poner una fecha para separarme o ya puedo hacerlo?


RESPUESTA de Pablo Córdoba

Estimado amigo, agradezco tu confianza.
En lugar de decirte, hasta dónde tienes que aguantar quiero ayudarte a reflexionar para que tú descubras el límite y establezcas una fecha para marcharte.

La causa del problema
El punto de partida, la punta del ovillo, está en las dos traiciones que le cometiste a tu esposa.
La primera tu infidelidad durante el noviazgo de la cual se engendró tu hija. La segunda el engaño de no haberle dicho a tiempo que tenías una hija.
Ambos hechos lastimaron de manera cruel a tu esposa. Tal vez como eres hombre, no comprendas cuanto dolor causan estos hechos en la psicología y emotividad de una mujer. ¡No lo imaginas!
Cuando una mujer, recibe semejantes traiciones, por lo general da por finalizado el matrimonio. En mucho de los casos aparece el rencor, la sed de venganza y por último las infidelidades.
Los primeros síntomas de que «ha decidido» marcharse se manifiestan cuando empieza a descuidar las tareas como madre y paulatinamente se va desentendiendo de todo.
Pero vayamos al origen del problema, que llevan a esta situación:
El origen de todo está en tus pecados: infidelidad y engaño. Como reacción, ella dolida, se emborracha y es infiel. Como consecuencia de su comportamiento tú sufres desprecio y la amargura de sus infidelidades.

Las consecuencias

Las consecuencias de aquel pecado de juventud (infidelidad) y de haber negado la existencia de tu hija (engaño), afloran en tu matrimonio llenándolo de desdicha y aflicción. Eso es todo.
Si me preguntas cuándo cesará esta pesadilla conyugal. Yo te respondo:

La solución

Dependerá en gran medida de la capacidad de perdón de tu esposa. Y de tu capacidad para ayudarle, con hechos de amor, a sanar sus dolencias.
Solo cuando ella te perdone y sus heridas hayan dejado de sangrar tu matrimonio volverá a la serenidad. Antes no.

Te recuerdo:

Salvo casos de violencia, donde tu vida corra peligro, deberás permanecer a su lado, por que el matrimonio no tiene fecha de vencimiento ni caduca en caso de infidelidad.
Nadie te obligó a contraer matrimonio. Fuiste tú quien, en libertad, se comprometió serle fiel, a amarla y respetarla, tanto en la prosperidad como en la adversidad, durante todo los días de tu vida.