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Frente a una adicción, ¡no te calles, pide ayuda!

Jeanette Muñoz López y Carlos Rosales Abundiz 02 Feb 2014.
César Enrique tiene 40 años. Buena parte de su juventud la perdió en las drogas. Comenzó hace 17 años con la cocaína, porque “se la invitaron y le gustó”. Mientras más cocaína consumía, menos podía dormir, así que decidió usar alcohol “como anestesia” así nació la adicción que más problemas le ha dado en la vida.
El problema de las adicciones
“Antes de la droga yo ni siquiera tomaba, pero desde que comencé a hacerlo no he podido parar ni un sólo día. Soy un alcohólico obsesivo”, aceptó César Enrique, quien también contó que a causa de su consumo se quedó sin dinero, lo despidieron de su trabajo y perdió el respaldo de sus padres.
Con el paso de los años dejó la cocaína, pero no el alcohol, aunque hubo varios intentos por abandonarlo: retiros espirituales y reclusiones en los llamados “anexos” para personas adictas, donde sólo recibió insultos y malos tratos.
Pese a la dependencia del alcohol, se casó y tuvo dos hijos; hace medio año su pareja decidió abandonarlo. “Comencé a usar piedra y me anexaron por cuatro meses. A los dos días que salí me emborraché. Me fui tan abajo que me conformaba con juntar 10 pesos para comprar mezcal.”
“Una prima me dijo que no le gustaba nada la situación en la que yo me encontraba, así que me llevó a una consulta externa. Llevo dos meses en tratamiento. De no haber sido por ella, no me hubiera decidido a venir”.
Aunque puede tratarse de un buen inicio, el sólo hecho de exponer el problema a la familia no es suficiente, explicó la doctora María Guadalupe Trujillo Borbolla, directora de la Unidad de Hospitalización Iztapalapa de Centros de Integración Juvenil, pues aunque haya la voluntad de ayudar, es necesario que un especialista establezca un diagnóstico médico. “Se debe descartar una comorbilidad asociada, ya que los pacientes pueden tener depresión, déficit de atención, hiperactividad o ansiedad, y si no es bien diagnosticado va a seguir con el consumo.”
Muchas veces las personas no aceptan que tienen un problema o si lo hacen, prefieren callar ante el temor del rechazo social, comentó la especialista. Es urgente buscar ayuda cuando el consumo de una droga provoca dificultades en la vida cotidiana, con la familia y con los amigos, cuando hay varios intentos de abandonarla y no se logra, y cuando al dejar de usarla aparecen síntomas físicos desagradables, conocidos como síndrome de abstinencia.
Es recomendable desarrollar y fortalecer redes positivas de apoyo en la familia, entre nuestras amistades, en la escuela, el trabajo y la comunidad, porque ellos pueden dar el soporte necesario para afrontar un proceso de rehabilitación.
Lo primero que se debe hacer, recomendó la doctora Trujillo, es encontrar un lugar de tratamiento atendido por especialistas responsables y donde se trabaje con estricto apego a los derechos humanos; hay que hallar las causas psicológicas, sociales, culturales, económicas o médicas que están llevando al paciente al consumo de drogas; se debe entender también que una adicción es una enfermedad que, como cualquier otra, exige de la persona un compromiso total con el tratamiento, aunque haya la posibilidad de sufrir una recaída, y esto no significa el fracaso del mismo.
Por último, sugirió, es indispensable que la familia también acuda a terapia, pues ha sido afectada emocionalmente por la adicción.
“Pedir ayuda es lo mejor para las personas con una adicción. Que se fijen en un espejo, que hablen con alguien que ya estuvo en esa situación, para que les cuente su historia. Yo lo perdí todo, pero en CIJ me han dado una esperanza, me han dicho que podré salir adelante y que todos podrán ver el cambio en mí”, concluyó César Enrique.
Dirección de Prevención del Centro de Integración Juvenil.
Colaboración de Fundación Teletón México.
“Los sueños se cristalizan con esfuerzo”.
bojorge @ teleton.org.mx