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Del libro:
Cómo Encontrar el Amor de tu Vida
–¿Qué quiere decir con eso de que la entrega debe ser incondicional? –le pregunté sorprendido.
–Muy sencillo. El amor conyugal consiste en la recíproca donación de las personas. Incluye atracción, deseo, amistad. Pero va más allá. Es una entrega total y exclusiva.
Los esposos son entre sí mucho más que novios, amigos que conviven o una pareja de hecho. Cuando alguien se casa se entrega al otro para siempre. Y entregarse a una persona para vivir con ella es mucho más que irse a convivir con la novia.
-Sigo sin entender -dije con rostro desconcertado.
-Cuando uno se casa recibe al otro -me respondió en todo sereno y en tono pausado me dió la siguiente explicación:
Recibir a una persona, incorporándola a uno mismo como algo propio, es mucho más que convivir con el novio. Cuestiones que sólo ocurren en el matrimonio. En él, tras una elección consciente y libre, un hombre y una mujer se entregan del todo mutuamente y recíprocamente. Sin condicionamientos ni reservas. A la donación personal corresponde la posesión. A partir de ese momento, el hombre es de su mujer y la mujer es de su esposo. Esto es la monogamia.
–¿La mono… Qué?
–La monogamia. Al casarse, uno se entrega exclusivamente a una sola y única persona. En efecto, la donación de sí mismos, que mutuamente se hacen los esposos, excluye (si es plena y verdadera) que puedan darse al mismo tiempo o más adelante a otra persona.
–No me parece natural que así sea –le contesté.
–¿Ah, no? ¿Por qué no?
–Todo lo natural es lógico por naturaleza. Y esto de la monogamia me resulta ilógico.
–¿Sí? ¿No me digas? ¿No te parece lógico pensar que lo que ya se ha dado a una persona no puede ser dado a otra?
 
¿Y a ti qué te parece? ¿No suena lógico que si la entrega ha de ser total deberá ser exclusiva? ¿No me digas que no te gustaría ser amado en exclusividad? Es natural que así lo desees, porque todos hemos sido creados para ser amados con exclusividad.

La monogamia es el modo natural que tienen los hombres de amar a otra persona del sexo complementario. Las demás maneras, que no exigen exclusividad, constituyen el modo natural que tienen los animales de vivir en pareja. Ellos no viven con; sino que conviven hasta. Y es natural que así sea.
¿Existirá el derecho a ser infiel? ¿Tiene el otro derecho a serme infiel? ¿A ti que te parece?
Pablo Córdoba.
Si quieres seguir profundizando sobre estas cuestiones, te invito entonces a leer mi libro: Cómo Encontrar el Amor de tu Vida. Allí podrás conocer si quien tienes a tu lado, es la persona indicada para contraer matrimonio y si aún no tienes enamorado te diré cómo hacer para encontrarlo.
Hasta pronto.