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«Mira a María, una mujer sensilla, como tú, como tu esposa o tu madre. Aprende de Ella: se dulce, cariñosa, atenta con quienes viven en tu casa.
Una mujer de servicio y de oración. Una mujer que se ganó el cariño del mundo entero.

Acude a Ella y comparte tus penas y tus alegrías con María».