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El sábado será Noche Buena. La familia celebraría reunida en casa. Pero no fue así. Cual si fuera aquella orden de Herodes, María Pía se vio obligada a viajar.
Su salud volvió a debilitarse y lo que parecía parte del pasado… se hizo presente. El destino no fue Belén, sino un Hospital de la ciudad.
Lejos de lo que habían soñado, esta sería una Navidad con preocupaciones y silencios.
Pero nada pudo ni podrá la enfermedad contra el amor a la Vida. Y a pesar de todo aquella noche brillo el Lucero.
En el Hall del hospital se celebró la Misa. Algunos asistieron en batas, agarrados al suero y a la esperanza del milagro… Otros, los que ni siquera pudieron poner de pie, la vivieron desde la cama.
Nació el Niño y por un momento el Hospital se llenó de sonrisas.
Entre esas sonrisas estuvo la de nuestra amiga María Pía. Aquella joven que dispuesta a aceptar lo que Dios enviara decidió ofrecer sus dolores y molestias… por todos aquellos que a la distancia rezaron por ella.
Cual si fuera en Niño, Pía está bajo el cuidado de San José y María. Envuelta entre los pañales de medicamentos y sueros. Pía sigue enferma, aunque su alma esté ella de alegría… por eso necesita de tu oración y de la mía.
Ayer estuve con ella. Entre frases cortadas me pido que te invitara a una buena confesión para que pronto puedas recibir los REGALOS DEL CIELOS que el Niño Dios preparó para sus amigos.
Pablo Córdoba.