Seleccionar página

No tengo tiempo

 
«Trabajo todo el día. No tengo tiempo para hacer reflexiones en mi trabajo. Menos para ir a la Iglesia a rezar…» Suelen ser algunas de las excusas que utilizamos para decirle a Dios que no. No me molestes.
«No tengo tiempo» –le decimos con indiferencia–. Tiempo tenemos, lo que no tenemos es deseos de dedicárselo a Dios.
Para tener una vida espiritual no se requiere de tiempo extra. No es necesario recitar oraciones de memoria ni pasarse el día en el Templo.
Rezar es hablar con Dios de tus cosas: de tus preocupaciones y problemas. Sobre tus miedos, tus contradicciones; pero también de tus logros, tus alegrías, de tu día a día, en otras palabras.
En cualquier situación laboral puedes establecer diálogo con Dios. Toda tarea honesta, ofrecida a Él, puede transformarse en oración. Trabajar con amor es un modo muy eficaz de orar.
Tu lugar de trabajo, donde están tus compañeros, tus aspiraciones, tus intereses y problemas, puede ser el lugar de encuentro con ese Dios que te ama infinitamente y te espera.
Estando en la calle, la oficina, el taller, la escuela, el hospital o en el campo… En medio de las ocupaciones diarias podemos encontrarnos con Cristo y hablar con el Amor de los amores, a solas.
Esto es solo un trocito, de mi libro: «Cómo darle Sentido a tu Vida» No imaginas cuanto aprenderás cuando lo leas todo. ¡Aprovéchalo!