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Del e-book: ¡Encontré lo que buscaba!
Colección: Parate y Pensá
Autor: Pablo Córdoba

–Por más que digas que Dios existe… Yo no lo siento; y, como no lo siento, no creo que exista –aseveré en forma contundente.
¿Será que no lo quieres sentir? …En estos momentos tampoco sentís el movimiento de rotación de la Tierra, sin embargo, el movimiento existe. Amanece y oscurece todo los días. Observa a tu alrededor. Mira la creación: los árboles, las flores, el río, el firmamento, las nubes… los animales… La vida toda en su hermosura nos habla de su Creador. Dice a gritos que Dios existe. ¿Quién puede hacer semejante bellezas? Únicamente alguien perfecto y todopoderoso…
–¿Y cómo puedo hacer para conocerlo?
Hay dos maneras. Una es directa a través de lo que te vaya diciendo en el trato íntimo y personal…
–¡Una locura! –le interrumpí.
–¿Te parece irracional creer en lo que salga de la boca de Dios? ¿Es una locura creer en lo que dijo su Hijo en la Tierra? Justamente tú, que crees en todo lo que sale en la Web, en el diario, en las revistas, sin que puedas probar si es falso o si es verdadero. ¡No seas tan cara dura! Por favor… ¡No te mientas!
¿La otra manera? –le dije para evitar que aumentara su enojo.
–La otra manera es conocerlo a través del testimonio de otras personas.

Negar que Dios existe, porque uno no lo ve o no lo siente, es una muestra de inmadurez intelectual. Además, ¿cómo puedo negar su existencia; si en mi interior escucho su voz?
No me puedo engañar. ¿O me engaño cuando digo que no escucho su voz en mi interior? ¿Cómo es posible que tantas personas hablen de alguien que no existe? ¿Estarán todos engañados? ¿O el autoengañado soy yo, que no quiero creer en Dios?¿No te parece razonable creer en la existencia de Dios sencillamente porque Él dice que existe?¿Tiene sentido refutar lo que sale de sus labios? ¿Por qué no le crees? ¿Por qué niegas su existencia?
¿Por qué lo has excluido de tu vida?

Del e-book: ¡Encontré lo que buscaba!
Colección: Parate y Pensá
Autor: Pablo Córdoba