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Nos encontramos después de muchos años en la sala de espera de la consulta del médico.
A mi respuesta de ¿cómo iba su vida? la respondió con gesto de preocupación.
¿Sabías que estoy separado? –me dijo con gesto de resignación.
Yo estoy bien. Pero a mi hijo de doce años le cuesta aceptar todo esto. Vive conmigo. Esta bien pero yo lo veo triste.
–Imposible que no esté triste –le dije sin poder disimular mi asombro y preocupación.
“La secretaria de mencionó el nombre de mi hija. Había llegado nuestro turno, debíamos pasar a la consulta.
–El sicólogo me asegura que él deberá superar la situación –me dijo mi amigo con ánimo de seguir con la conversación.
–Mira. Yo no soy sicólogo, pero te aseguro que es imposible que un niño de doce años comprenda y supere la separación de sus padres…
“Se quedó pensativo.
Ahora era la doctora, la que impaciente me llamaba a la consulta.
–Si no la entienden Ustedes, ¿Cómo la va a entender tu hijo? –le dije a modo de despedida.
«Salí del hospital pensando en otras cosas. Al entrar en la cochera di con mi amigo. Me estaba esperando.
-Debés salvar tu matrimonio y regresar con tu esposa… ¡por tu hijo! -le dije con toda franqueza y ya cansado de escuchar argumentos falso a favor de la destrucción de la familia, por puro egoísmo.
«A las pocas semanas, un amigo en común, me llamó por teléfono.
Te llamo por que me encontré con Sebastian y me pidió que te llamara. Su hijo intentó quitarse la vida y está delicado.
Pide que recemos. Nada más.

La verdad es que con mi oración puedo hacer muy poco… ¿Y si pido ayuda a mis amigos? –pensé para adentro. ¿Si pedimos entre todos?
Te invito a sumarte en esta cadena de oraciones. Con lo que puedas. Participa con un Avemaría, una decena, un Rosario completo… una Misa. Un Padrenuestro, una novena, un Gloria… ¡Lo que tú quieras!
Sé que eres generoso y que esta idea de ayudar a los demás te llenará de ilusión.

Deja en los comentarios tu compromiso por escrito.
Vamos a pedir en concreto por la reconciliación de estos esposos.
Ese será el mejor regalo para su hijo. Es la noticia que está esperando. Lo único que espantará toda idea alocada de su cabeza y le devolverá la paz que nunca debió haber perdido.
P.D. Si te parece puedes dejar tus palabras de aliento para Sebastian que estoy seguro le harán mucho bien.
Muy agradecido, Pablo Córdoba.