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Tercer día, domingo 5 de febrero.

1. Nos ponemos en presencia de Dios Comenzamos este triduo, poniéndonos en presencia de Dios, haciendo la señal de la Cruz y diciendo: “en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”.
 
 
2. Oración inicial:

«Señor, tu palabra dice que los hijos son Bendición, te pedimos que bendigas mi familia y a mi vientre lo llenes de vida.
También has prometido que en tu tierra no habrá mujer estéril o que aborte, Señor quienes ponemos nuestra confianza en Jesús somos tus hijos y tu familia, tu pueblo, por eso estas promesas son para nosotros.
Señor, derrama tu agua en este suelo sediento y danos una descendencia y bendice a nuestros retoños. Nos ponemos de acuerdo con tu palabra que es vida, y en ella nos paramos firmes.
Nada nos podrá voltear. Las dudas o mentiras que lleguen a nuestras mentes no dejaremos prosperar, porque solo en tu palabra ponemos nuestra fe y no importa lo que pase o como se vea en lo natural, te creemos por sobre todas las cosas.
Señor, prometemos criar al hijo que nos envíes en el amor y respeto a ti y nos comprometemos a enseñarle tus caminos y a educarlo en la Verdad de tu Palabra.
Te agradecemos Padre porque nos escuchaste y estamos listos para recibir a nuestro hijo»

Amén.

 
 
3. Tema de hoy:
Creer en Dios
 
 
Reflexión del día:
En el Antiguo Testamento, se hace mención a numerosos milagros que el Señor hace a mujeres que no podían quedar embarazadas, otorgándoles la fecundidad de sus vientres.
Entre mis preferidas está la historia de Isabel y Sacarías.
Estaba Sacarías, sirviendo en el Templo, cuando de repente se le aparece un ángel y le comunica que su esposa iba a concebir un hijo.
Lo curioso del relato es que Sacarías, a pesar de ver al ángel con sus propios ojos y ser una persona religiosa, no cree.
Piensa que eso es imposible. Seguramente apoyado en el sentido común y el decir de los expertos de la época. Su esposa era una mujer anciana, durante años lo habían buscado sin resultados positivos, etcétera, etcétera…
Y sin embargo, Dios le demuestra que para Él, no hay imposibles.
¿Realmente crees que tu Dios hace milagros?
Tú sabes que para Dios no hay imposibles. Pero también conoces que puede ser que su Voluntad, sea otra, como le sucedió a María.
Que no nos conceda aquello que le pedimos, no quiere decir que nuestro Dios no hace milagros.
Ahora sabemos que su milagro para nuestras vida, puede ser otro, seguramente mucho mejor. Lo importante es que tú y yo siempre estemos dispuestos a aceptar Su Voluntad pese a que puede no coincidir con lo que más deseaamos.
 
 

4. Propósito del día:

Asistiré a la Santa Misa de este domingo.
Si no estoy confesada, iré con anticipación, para hacerlo antes de la misma.
Anotaré mi nombre, en el listado de las intensiones de la Santa Misa, para que esa Misa sea ofrecida pidiendo por el hijo que tanto anhela mi corazón.
Acompañaré esa petición con una ofrenda generosa.
Si está dentro de tus posibilidades, también puedes pedir al Sacerdote que, dentro de sus posibilidades y disposición, bendiga tu vientre y tu matrimonio.
 
 
5. Oración final
Termino este día de preparación, rezando a Nuestra Señor de la Leche esta oración
Click aquí para ir a la oración final