Seleccionar página

Era el último día del 2005, tenía que hacer un llamado por eso fui hasta mi oficina. Al levantar el tuvo encuentro un mensaje en el contestador:

-“Pablo, te habla el hermano de María Pía para avisarte que Pía ha fallecido.
No pude continuar con mi trabajo. Sentí un fuerte dolor en el pecho, mis ojos se llenaron de lágrimas. Sentí mucha impotencia. Volví a casa con los ojos mojados y el corazón oprimido. Le conté a mi esposa y lloré con ella.

Todo comenzó con ¡Seguí Remando! mi libro que habla sobre el dolor. Luego hicimos amistad mientras recibía su medicación en el hospital. Llegué a conocer su corazón, escribió una carta a la niña que fui para el blog y bosquejamos las charlas que daríamos a los jóvenes cuando se curara totalmente…

Pía es parte importante de este proyecto. Hizo posible con sus oraciones y la ofrenda de sus dolores este sitio web, inspiró el espacio Solteros que buscan y se dejan encontrar, fue promotora de la traducción de mis libros y del sitio, de las gestiones para su futura edición en los EE.UU. y hoy… me sigue ayudando desde el Cielo.

Mucho de Ustedes la conocieron a través de su carta, rezaron por su salud. Rosymar la contactó por mail e hicieron una amistad que pudo más que la distancia, Gabriel la llevó en su cuaderno a la Virgen…

En mi última visita al Hospital, María Pía, se sacó el respirador y me pidió que me despidiera de Ustedes, que le agradeciera sus oraciones. Me dijo que los quería mucho aunque no los conociera. Se comprometió a interceder por Bendiciones y Gracias desde el Cielo, para sus amigos de esta web.

No pude quedarme en casa y viajé para despedir sus restos. Su velorio estuvo matizado de una serena alegría. Tuve la suerte de despedir en su nombre a familiares y amigos, de rezar con ellos el Rosario y darle un último beso de agradecimiento por su amistad y por su ejemplo de entrega.

Aquello no parecía un velorio. Sino una reunión de gente joven que alrededor de una entrañable amiga, cantaban su canción preferida y celebraban la Vida. Pía nos acariciaba con su sonrisa desde el Cielo. A su lado estaba Jesús, su querido Esposo.

La conociste por su carta, te emocionaste por su dolor, rezaste por ella… Sin saberlo te hiciste amigo de María Pía. Ella ahora quiere agradecerte tu amistad y tus oraciones intercediendo por ti en el Cielo. Desde allí va a pedir Gracias y Conversiones para tu corazón y tu familia.

Te pido que sigas rezando, que ofrezcas Misas por su eterno descanso y, que te confieses cuanto antes, para poder recibir las Gracias y bendiciones que Pía pedirá para ti a su Esposo Eterno.
Este es el modo de compartir los mejores deseos para este año que comienza con una Nueva Amiga en el Cielo. Que Dios te bendiga, Pablo Córdoba.
Quiero ser parte de esta web y hacer una donación para su difusión